El lunes de esta semana el Dane canceló la rueda de prensa de resultados de inflación de agosto 30 minutos antes de que fuera a presentarse. El dato se publicó a tiempo pero sin rueda de prensa. Por una fuente cercana a la entidad se pudo constatar que la presidencia llamó al director del Dane, Ricardo Valencia, para evitar la rueda de prensa, pues iba en contra de la directiva que se había dado a los ministerios. La discusión jurídica dentro del Dane parte de que la instrucción del Gobierno estaría dirigida a los ministerios, mientras que la entidad cuenta con un régimen propio establecido en la Ley de Estadística, que contempla obligaciones relacionadas con la divulgación de la información estadística oficial. Esa instrucción se aplicará de forma indefinida para las próximas ruedas de prensa del Dane. La siguiente era la de desempleo de agosto. La razón es la misma de la directiva general: ninguna entidad del Estado puede dar declaraciones a la prensa sin aprobación del gobierno. Sin embargo, el Dane se diferencia de las otras entidades en que debería ser independiente y tiene su propia ley de estadística, que regula su independencia en la comunicación. Ahora bien, ¿la Ley de Estadística la protege frente a la directiva presidencial? No es ilegal, pero pone un manto de duda. Aunque afecta el flujo de información, como se sigue publicando el dato, cancelar los encuentros con medios no es ilegal. Sin embargo, esta decisión sí pone en duda qué tan independiente dejará el gobierno actual al Dane.
Dane canceló sus ruedas de prensa por directiva presidencial
¿La Ley de Estadística protege a la entidad frente a la directiva presidencial?

