Los registros de Datos Abiertos Colombia, alimentados por el Ministerio de Defensa Nacional, muestran un deterioro en varios delitos de alto impacto al comparar 2022 y 2025. El secuestro pasó de 223 casos a 701. La extorsión subió de 9.791 a 13.417. El homicidio pasó de 13.536 a 14.038. En terrorismo, el registro pasó de 742 a 1.398 casos, un aumento cercano al 88 %. Son conteos oficiales, no una impresión de redes sociales.
Los números
El secuestro tuvo el salto más pronunciado: 701 casos en 2025 son más de tres veces los 223 de 2022. La extorsión alcanzó su máximo de este periodo en 2024, con 13.802 casos, y bajó a 13.417 en 2025. Esa reducción no devolvió el indicador al nivel de 2022. Los homicidios llegaron a 14.038 en 2025, por encima de los 13.536 registrados en 2022. La serie de terrorismo también termina arriba, con 1.398 casos frente a 742.
Los registros muestran más casos en cuatro indicadores. No permiten atribuir por sí solos las variaciones a una sola política. Tampoco permiten concluir que cada cambio tenga la misma causa. El dato sí fija un punto de partida para evaluar cualquier decisión de seguridad: qué indicador se pretende modificar, en cuánto tiempo y con qué evidencia. Un balance responsable debe separar el conteo oficial de la explicación política que cada gobierno quiera ofrecer.
La posición editorial de RunRun Político es que el Gobierno debe explicar qué falló, qué cambió y en cuánto tiempo espera corregirlo, con medidas y metas verificables. Un balance de seguridad no puede depender solo de comunicados: debe mostrar qué decisiones se anuncian para responder a secuestro, extorsión, homicidio y terrorismo, y qué resultados producen. Los números no dictan una causa única, pero sí obligan a rendir cuentas sobre resultados concretos. Si los registros terminan más altos que al comienzo del periodo comparado, la respuesta pública debe incluir fechas, responsables y métricas de seguimiento.
