Javier Milei responsabilizó a la legalización del aborto por la caída de la natalidad argentina durante su intervención del 20 de agosto en el Council of the Americas, en Buenos Aires. El presidente conectó el menor número de nacimientos con el crecimiento económico, la fuerza laboral y el futuro del sistema previsional. La afirmación fue el punto político de su discurso, no una conclusión estadística demostrada allí.

La cronología importa

La Ley 27.610 fue sancionada a finales de 2020 y publicada en enero de 2021. El texto oficial reconoce el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 y regula la atención posterior. Antes de esa entrada en vigor, la tasa de natalidad argentina ya había bajado: el INDEC registra 18,2 nacimientos por cada mil habitantes en 2014 y 9,9 en 2023. La serie muestra una tendencia, pero no identifica por sí sola todas sus causas.

La Dirección de Estadísticas e Información en Salud mantiene registros de nacidos vivos desde 2014 hasta 2024 para analizar edad de la madre, provincia y otras variables. Esos datos permiten comparar el periodo previo y posterior a la ley. Para sostener una relación causal habría que medir también empleo, ingresos, educación, vivienda, acceso a anticonceptivos y decisiones familiares. El discurso de Milei no presentó ese análisis.

La discusión combina una decisión legal vigente con un problema demográfico real. Milei eligió atribuir el descenso a la interrupción voluntaria del embarazo y convertirlo en argumento sobre jubilaciones y producción. Los datos disponibles obligan a separar ambas cosas: la natalidad cae desde antes de 2021 y la sostenibilidad previsional depende de más variables que el número de nacimientos.